La visión global sobre la prostitución ha cambiado

Tanto la presentación de servicios. la promoción de los mismos así como la diversificación existente en la prestación de servicios sexuales ha mutado a lo largo de estos últimos 5 años, pero no solo se ha profesionalizado los medios y sentado las bases para que lo que antaño era conocido como “prostitución” hoy se presente de múltiples formas y maneras, pues la propia visión al respecto de ejercer la prostitución como profesión ha cambiado globalmente.

Soy puta porque quiero: la visión global

Para muchos jóvenes, vayamos donde vayamos y preguntemos donde preguntemos, la prostitución voluntaria no deja de ser una actividad laboral que simplemente debería de ser reglada, una actividad profesional tan dura y completa como la que más pero, sin lugar a dudas, no más que eso: una profesión voluntaria.

Visiones menos manchadas por una ética y moral más propias del siglo pasado y anteriores, plasman en los estudios recientes de que nuestros jóvenes no solo toleran y contemplan esta profesión como un servicio más, un trabajo para muchos ineludible dentro de la sociedad de consumo y que a su vez hace un bien social más que notable para todo aquel que es incapaz de conseguir tener relaciones sexuales directas o indirectas por imposibilidades personales o porque simplemente consideran el tiempo dedicado a conseguir las mismas como una mera perdida de tiempo.

El sexo de pago, ya estemos en Madrid, España o en la ciudad de Puebla en México como vimos en nuestro artículo anterior; es sin lugar a dudas una actividad demandada cada vez más por un conjunto menos eterogéneo de usuarios y clientes habituales, encontrándonos cada vez más con grupos de jóvenes menos de 25 años que no solo aceptan este tipo de servicios como un bien común sino que además asumen que los mismos son totalmente necesarios.

Lejos de prestar una especial atención al lado más terrorífico relacionado con la prostitución – la trata de personas y la explotación infantil – pero sin dejar de ser conscientes de ello, los jóvenes actuales entienden que un conjunto muy elevado de prostitutas, por no decir que su inmensa mayoría; ejercen de forma voluntaria, por los motivos y causas personales individuales que fueran o fuesen que les empujarán a ejercer esta profesión en lugar de cualquier otra, como pueden ser motivos económicos o simplemente porque las mismas encuentran que dedicarse a esta profesión

Regularización contra la trata y la explotación

De igual manera, a los jóvenes consultados en diversas universidades de España; ellos entienden que la legalización es una única vía para ponerle freno a los aspectos más negativos relacionados con la prostitución, como pueden ser la trata de personas o la explotación infantil.

En un mercado de la economía sumergida como puede ser la práctica de la prostitución como actividad laboral, entienden muchos, que aquellas personas que ejercen no solo están desamparadas por la Administración sino que además son completamente vulnerables a un conjunto muy elevado de enfermedades de transmisión sexual y otros riesgos físicos directamente relacionados con la practica de su profesión, hecho que sin lugar a dudas deja más que patente que es necesaria la intervención del Estado de una vez por todas para que se pongan fin a esta serie de deberes olvidados por largo tiempo en una sociedad, como puede ser la española, en la que la prostitución como actividad no solo está más que arraigada en la cultura general sino que además es una de las actividades del mercado sumergido más demandadas en toda Europa.

El conjunto de escorts y putas agrupadas en asociaciones y organizaciones pro-regulatorias lo tienen más que claro desde hace ya largo tiempo, sin regularización y la seguridad de tener un conjunto de leyes que las protejan, las mafias simplemente pueden proliferar a sus anchas en nuestro país, aunque las actuaciones de las fuerzas del orden público sean rápidas y sumamente eficientes en contrata de los aspectos más negativos relacionados con la prostitución – tal y como hemos visto anteriormente – estas organizaciones florecen con suma rapidez y su descentralización les ayuda a proliferar su actividad aunque diversas o múltiples células organizativas de su actividad sean apresadas por la policía.

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